
LOROS PROTEGIDOS
Los loros han atraído siempre la atención del hombre gracias a la belleza de su plumaje, a su inteligencia, simpatía y facilidad de domesticación que puede llegar, en algunos casos, hasta el aprendizaje de sonidos y palabras. En efecto, ya antiguamente en la China, Grecia y Roma era costumbre que las familias más ricas tuviesen un loro como animal doméstico en casa. Esto daba un símbolo de riqueza y poder de la familia.
El descubrimiento de América dio inicio a un importante comercio de estos animales, que eran capturados en los lugares de origen y transportados en condiciones desastrosas hacia los mercados europeos. Durante estos viajes morían muchas aves, pero ello no bastó para dejar de capturarlas en gran número hasta no hace mucho.
Aun hoy los indígenas tienen los loros en sus cabañas como animales domésticos y hacen todo lo posible por capturarlos, sobre todo los polluelos, derribando incluso los árbols que contienen algún nido. Las crías son alimentadas artificialmente por las mujeres con una mezcla a base de batata masticada previamente. No obstante, muchos de los loros capturados por los indígenas son exportados a Europa o Norteamérica, y el traslado a estos lugares tiene lugar en condiciones tan precarias que el índice de mortandad es muy alto y alcanza incluso al 80%.
También la creciente destrucción del habitat natural en que viven los loros ha reducido aún mas el número de estos animales. En efecto, muchos viven en la selva de América Central y del sur (Amazonía) y la progresiva destrucción de este patrimonio natural no les deja muchas posibilidades de supervivencia. También la reconversión de áreas libres en zonas agrícolas les crea no pocos problemas a estos y otros animales.
Debido a la caza con fines alimentarios, a las capturas para domesticación y a la destrucción del hatitat natural, ya se han extinguido numerosas especies de loros. A continuación, se enumeran algunas con el año en que presumiblemente acabaron de desaparecer:
> Nestor meridionalis productus (1851)
> Psittacula eupatria wardi (1870)
> Psittacula exsul (1875)
> Amazzona vittata gracilipes (1899)
> Aratinga chloroptera maugei (1860)
> Ara tricolor (1885)
A comienzos de los años 60, algunos estados que incluyen entre su fauna autóctona los loros prohibieron su exportación para tratar de limitar los daños. El primero en hacerlo, en 1960, fué el gobierno australiano, que prohibió la salida del continente de cualquier animal y, por lo tanto, también de los loros, a fin de evitar su extinción. De este modo logró contener la disminución de su fauna, aunque aun hoy algunos ejemplares son capturados por contrabandistas.
En 1973 científicos, expertos del medio ambiente y políticos de numerosos países se reunieron en Washington para redactar un documento de protección de los seres vivos, ya sean plantas o animales, reglamentando o incluso prohibiendo su captura y posesión.
El Tratado de Washington
El tratado de Washington contiene dos apéndices. El primero enumera todos los animales que están en grave peligro de extinción y cuya captura y posesión están absolutamente prohibidas, mientras que el segundo agrupa los animales que, con los debidos permisos y reglamentaciones, se pueden capturar y tener enjaulados.
Todos los loros, a excepción de periquito (Melopsittacus undulatus), la ninfa o carolina (Nymphicus hollandicus) y el papagayo del collar indio (Psitaccula krameri manillensis) están incluídos en el Tratado, divididos en los distintos apéndices. Recordemos que los inscritos en el apéndice I están absolutamente protegidos y no se pueden tener en cautividad, mientras que para los inscritos en el apéndice II se requieren determinados permisos y documentos que siempre deben acompañar al animal (CITES = Convention of International Trade with Endangered Species). Todo aquel que tenga intenciónde adquirir un loro debe asegurarse de que el animal escojido tiene todos los papeles en regla, para evitar incurrir en sanciones penales.
Numerosos loros son criados desde hace tiempo con éxito en cautividad y, por tanto, su comercialización está permitida. Sin embargo, deben estar provistos de una anilla inamovible sujeta a una garra que lleve marcadas unas siglas que identifiquen al criador y el año de nacimiento. Solo gracias a la anilla se tiene la seguridad de que el animal ha nacido en cautividad, porque solo es posible fijarla cuando el loro es muy pequeño. Con el crecimiento y consiguiente aumento de volumen de la pata, la anilla queda fija. Si por algun motivo hubiera que retirar la anilla, es necesario coservarla para poderla mostrar en caso de control.
Algunos parques zoológicos se ocupan desde hace tiempo de la cría de los animales en peligro de extinción. El Loro-Parque de Tenerife es, por ejemplo, uno de los mayores centros del mundo para el estudio y protección de los loros. En cientos de funcionales pajareras varios miles de loros viven y se reproducen para alegría de los innumerables visitantes que cada año visitan el parque. Allí pueden admirarse loros que en la actualidad corren el riesgo de extinguirse, sobre todo a causa de la destrucción de su habitat natural.
Es de esperar que, con la creciente concienciación de los problemas relacionados con la destrucción del medio ambiente, se podrá hacer mucho para salvar a estos estupendos animales.
Tomado de:
"El Gran Libro Ilustrado de los Loros"


